5 Pasos Imprescindibles Para Dejar de Trabajar

5 Pasos imprescindibles para dejar de trabajar

Te imaginas no tener que trabajar nunca? Poder disfrutar cada día de lo que haces? Levantarte cada día con ilusión porque vives de lo que te gusta? Haz de tu vocación, tu profesión.

Recuerdo que cuando iba al Instituto, una de las asignaturas que más me gustaba era Filosofía (llámame rara!). Todavía me acuerdo del día en que tocó hablar del filósofo Karl Marx, autor de la obra “El Capital”, origen del movimiento marxista. Supongo que te suena la frase “el trabajo dignifica al hombre”. Marx pensaba que el trabajo forma parte de la esencia del ser humano, del hecho de ser persona. El hombre, a través de su trabajo, deja su huella de alguna forma en el mundo y, de manera recíproca, también el mundo deja una marca en él.

Independientemente de que puedas estar de acuerdo o no con este pensamiento, no piensas que trabajar en lo que te gusta y poder dedicarte profesionalmente a tu verdadera vocación puede darte esa satisfacción de SER, de dejar huella?

Si tecleas la palabra “vocaciónTalleres de coaching mujeres” en Google, aparece lo siguiente:

Vocación

nombre femenino

 1. Llamada o inspiración que una persona siente procedente de Dios para llevar una forma de vida, especialmente de carácter religioso.

 2. Inclinación o interés que una persona siente en su interior para dedicarse a una determinada forma de vida o un determinado trabajo.

«desde muy joven manifestó su vocación trasgresora; José tiene vocación de veterinario desde que era un niño; ingresó en la academia por vocación militar»

 

Si vamos a nuestra amiga Wikipedia, nos refiere a “Vocación profesional, de los apóstoles o religiosa”.  Nos quedamos convocación profesionaly el significado que nos aparece es:

La vocación (del latín: vocāre; llamar) es el deseo de emprender una carrera, profesión o cualquier otra actividad cuando todavía no se han adquirido todas las aptitudes o conocimientos necesarios.

Dejando de lado el tema religioso, estaremos de acuerdo en que ambos significados son complementarios.

En realidad, todos nosotros tenemos talentos innatos que podemos desarrollar en mayor o menor grado en función de la estimulación que hayamos recibido desde la infancia. Según Howard Gardner, al cual ya me referí en otro post, todos nacemos con unas potencialidades marcadas por la genética, que se desarrollan de una manera u otra dependiendo del medio ambiente, nuestras experiencias y la educación recibida, entre otras cosas.

No obstante, que esos talentos den sus frutos también depende de ti. Dicen los científicos que, para que un talento se convierta en habilidad, tienes que practicar alrededor de 10.000 horas. Sí, sí. Has leído bien: un mínimo de 10.000 horas (algo más de 5 años si le dedicas 8 horas diarias). Si lo piensas bien, es lógico. Si practicas mucho algo, te conviertes en un experto en la materia. Así que, por ejemplo, aunque tengas un talento innato para el arte culinario como Ferrán Adrià, considerado como el mejor chef del mundo, no llegarás a ser como él si no entras nunca en la cocina (y la utilizas, obviamente!). Por eso hay que practicar, practicar y practicar para conseguir ser lo que quieras ser.

«La diferencia entre talento y habilidad es uno de los conceptos peor entendidos para las personas que están tratando de sobresalir, que tienen sueños, que quieren hacer cosas… El talento lo tienes naturalmente. La habilidad sólo se desarrolla a través de horas y horas de dedicarte a tu actividad».

Will Smith

Esas habilidades que se complementan con los conocimientos adquiridos durante nuestra etapa educativa y la práctica constante, pueden llevarnos a conseguir algo que, para muchos, puede ser el paradigma de la felicidad: no trabajar jamás.

Y es que ya lo dijo Confucio: Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida. Y así es, ya que puedes hacer de tu vocación, tu profesión.

Si todavía no sabes qué talentos tienes, qué habilidades puedes desarrollar o a qué te gustaría dedicarte, estos son los pasos a seguir para averiguarlo.

  1. Pregúntate qué se te da bien. Puede parecer obvio, pero a veces no somos conscientes de que hay cosas que hacemos sin pensar y casi sin esfuerzo. Y creemos que es natural e, incluso, fácil. Pero no todo el mundo puede hacer lo mismo. Pregunta a tu familia y a tus amigos por las cosas que sueles hacer fácilmente y a ellos les cuesta más.
  1. Piensa en lo que aprendes con facilidad. Seguro que hay asignaturas que has hecho en el colegio, el instituto o la universidad que te han gustado más que otras o que se te dan mejor. Incluso, puede que ayudases a tus compañeros con ellas. Pueden ser las matemáticas o la lengua o la filosofía. O quizá, la química o el diseño. O, a lo mejor, eres un o una manitas y arreglas cosas con sólo echarle un vistazo al manual. Cualquier cosa que “caces” al vuelo mientras el resto de los mortales siguen dándole vueltas a cómo hacer.                                                       coaching-vocacional-
  1. Recuerda qué te suelen pedir tus amigos o familiares que hagas por ellos. Quizás te piden a menudo que soluciones algún problemilla o que les hagas una presentación o un dibujo. O puede que suelan elegirte como jefe de grupo para un equipo de trabajo o para que organices una fiesta. A todos se nos da algo mejor que a los demás. Y a ti también.
  1. Fíjate en qué se te pasan las horas sin darte cuenta. Ya sabemos que Internet engancha. Podemos pasarnos horas y horas navegando por la red buscando información, charlando con los amigos o viendo lo que se ha colgado en las redes sociales. Pero dejando a un lado eso, en qué otras cosas pasas el tiempo como si nada? Quizá haciendo deporte o leyendo sobre algún tema en concreto. A lo mejor, dibujando o cocinando o, por qué no, haciendo algún pequeño programita para tu móvil. 
  1. Imagínate dentro de 10 años. Visualízate qué te gustaría estar haciendo. Dónde estarías. Con quién. En qué ciudad. Cómo vistes. Qué ves cuando miras a tu alrededor. Qué sonidos escuchas.

 

“Allí dónde se cruzan tus dones y las necesidades del mundo, está tu vocación”. Aristóteles

Y tú, ya sabes cuál es tu vocación?

 

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