Cómo Comunicarte De Manera Asertiva Y Generar Confianza

Cómo comunicarte de manera asertiva y generar confianza

La forma en la que te hablas a ti misma y en la de comunicarte con los demás, genera una serie de emociones. Tanto en ti como en tu interlocutor. La buena noticia es que puedes aprender a utilizar tu lenguaje interno para sacar lo mejor de ti y enamorar a la otra persona.

Tanto si es una conversación informal con una amiga como si se trata de una reunión de negocios, una buena gestión emocional en la comunicación es una de las claves fundamentales para crear sintonía.

Por ejemplo, cuando ya sabes cuál es tu vocación (puedes leer el artículo en el que hablaba sobre eso) y has encontrado esa actividad que te va a apasionar hacer, es necesario hacer saber a tu público que existes y que tienes algo que les puede ayudar. Es igual que sea un producto o un servicio. Tienes que comunicarte.

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Y para eso, tienes que hablar con tus amigos o conocidos, con otros profesionales, o ante un consejo de dirección o una gran o pequeña multitud. Tal vez, dar una conferencia, un taller o una clase, es igual.

Es un momento crucial en el que tienes que saber gestionar tus emociones. Lo que te dices a ti misma. Lo que dices a los demás. Lo que quieres decir, pero no dices. Lo que dices, pero no quieres decir.

El lenguaje que utilizas es el vehículo por el que vas a hacer saber a la persona que tienes enfrente todo de ti. Porque no se trata únicamente de lo que dices, sino de cómo lo dices. Lo que estás expresando con palabras refleja cómo te sientes y qué emociones están aflorando con respecto a esos sentimientos. Y ya sabes que las emociones se traducen en tu comportamiento. Y en tu expresión, tanto verbal como no verbal.

Todo lo que haces está expresando algo de ti. Por eso, es imposible no comunicar. Hablas no sólo con tu boca, sino también con tus ojos, con tus manos, con tu cuerpo y hasta con tus pies.

La Ley de Mehrabian dice que el 55% de lo que dices en una conversación, lo haces con tu  cuerpo, el 38% con tu voz y sólo el 7% con las palabras.

La forma de comunicarte contigo misma es fundamental en esto. El lenguaje interior que utilizas cuando piensas y cuando te hablas a ti misma. Ya hablamos en otro artículo (No digas que No!) que tu mente enfoca en lo que a ti más te preocupa. Y que va a insistir en mantenerte en una zona conocida y a salvo de novedades que puedan ser origen de una activación desconocida.

Por eso, del tipo de palabras que utilices y del tono en el que te hables, depende que te sientas motivada, enérgica, confiada o enfadada. Y lo que tú sientas, es lo que va a transmitir. En ese caso, la conversación con las personas con la que estás, será más o menos fluida. Y transmitirás confianza o no. Y eso influirá en que crean en ti o en tu proyecto.

El diálogo interno se asocia al habla. Así que, si tu cerebro empieza a emitir pensamientos negativos, puedes hacer dos cosas:

  • Decir basta, stop. Gracias y ya puedes irte. Soy optimista y voy a conseguirlo.
  • Hacer presión en un punto de la lengua, para que deje de moverse y, de esa forma, frenar también esos pensamientos.

Si has conseguido mantener a raya a tu mente para que no te bombardee y quieres mantener una conversación con alguien, ya sea amigo, cliente o un vecino, puedes utilizar unas sencillas reglas de inteligencia emocional.

  1. A veces, puedes pensar que lo que dices está lleno de sentido o, incluso, tienes pruebas de que tienes razón y eso te hace insistir en tus ideas. En PNL (Programación Neurolingüística) hay una idea básica que dice que el mapa no es el territorio. Básicamente quiere decir que todos no pensamos igual. Si conversando con alguien te descubres insistiendo en algo en lo que no os estáis poniendo de acuerdo, piensa en esa máxima. Verás cómo la conversación fluye de otra forma.
  1. Escucha!. No pienses en lo que vas a responder como si utilizases el piloto automático. Recuerda que tienes dos orejas y una sola boca. La persona que tienes delante te está hablando de sus necesidades, de sus gustos, de sus deseos. Puede que no te guste lo que oyes porque no se corresponde con tus ideas o con lo que tú ofreces. Pero es un gran aprendizaje para ti y para reformular tus productos o tus servicios.

Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para aprender a callar”. Ernest Heminway

  1. Sé empática, escucha activamente. Es decir, no sólo con los oídos, no sólo las palabras sino toda la expresión de la persona con la que estás. Tener empatía, es decir, meterte en los zapatos del otro y “sentir” lo que te está explicando, es fundamental.
  2. Da feedback. Haz saber que comprendes lo que te dicen. Cuando la otra persona se siente escuchada, se crea un ambiente más relajado, sin estrés, se genera confianza, cercanía y compromiso.
  3. Sé positiva y haz críticas constructivas. Evidentemente, no puedes estar de acuerdo en todo. Reformula las ideas con lenguaje positivo.
  4. Usa el sentido del humor. Y no pierdas la sonrisa. Ya sabes que sonreír tiene un poder emocional inmenso, ya que libera endorfinas (las hormonas de la felicidad) y genera bienestar. Además, cuando la conversación no está fluyendo, un buen sentido del humor y una gran sonrisa rompe la tensión y genera un clima de confianza en el que volver a retomar un diálogo positivo.
  5. Utiliza las palabras mágicas: gracias, por favor, te felicito, te pido. Solicitar lo que quieres de una forma asertiva utilizando estas cuatro palabras, te ayudarán mucho en tu misión.

Con estas reglas básicas de inteligencia emocional, verás como podrás comunicarte de forma mucho más asertiva y te ganarás la confianza de las personas con las que hablas.

 

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