Si Puedes Imaginarlo, Puedes Hacerlo

Según los últimos estudios de la Epigenética, las experiencias de tus padres o tus abuelos generan una serie de creencias y emociones que se han grabado como parte de tu ADN y te han sido transmitidas a ti junto con todas las consecuencias que eso tiene.

Muchas personas tienen la creencia de que la vida que tienen es la que les ha tocado en suerte. Son personas desmotivadas, infelices, sin objetivos. Tal vez tú eres una de esas personas. Y, quizás, has pensado que te sentirías mejor si tuvieses aquello que no tienes ahora. Tal vez, un nuevo coche o una casa con jardín. Puede que encontrar a tu pareja ideal.

¿Ha sido tu caso?

Si, en algún momento, consigues llegar a tener aquello que tanto anhelas, durante un tiempo estás como una niña con zapatos nuevos. Pero, poco a poco, tu vida vuelve a tener el ritmo de antes. Vuelves a sentir que te falta algo. Y sigues buscando algo que te motive.

A estas alturas, seguro que ya sabes que la Felicidad no es un estado ni una meta. Es un viaje. Un camino que recorres y por el que puedes encontrar obstáculos y barreras que te impiden avanzar.

Pero ¿qué opinarías si te dijese que la mayor parte de esos obstáculos son propios?

No es la vida ni la gente. Eres tú. Y cuanto antes te des cuenta de cómo te autosaboteas, antes estarás en condiciones de disfrutar del camino de tu vida.

Una de las causas de ese autosabotaje radica en tus orígenes.

Los pilares de tu personalidad, las emociones que sientes, lo que crees sobre la vida, incluso las decisiones que tomas…, todo se ha generado a través de la herencia emocional que te han transmitido.

Según los últimos estudios de la Epigenética, las experiencias de tus padres o tus abuelos generan una serie de creencias y emociones que se han grabado como parte de tu ADN y te han sido transmitidas a ti junto con todas las consecuencias que eso tiene.

El Dr. Bruce Lipton en su Biologia de la creencia, demuestra que el ADN no determina el comportamiento celular como se creía, sino que se va conformando con la información que “crees” tener acerca de tus sentimientos y experiencias.

Hablas, piensas y actúas en función de esa herencia y de esa parte del mundo que conoces y que, como se dice en PNL (Programación Neurolingüística), únicamente es una parte del mapa. De tu mapa.

Una creencia es un patrón de pensamiento que se ha grabado en tu cerebro y que genera una serie de emociones. Esa creencia proviene de tu herencia, de tus recuerdos y de tus experiencias pasadas. Cuando tienes los mismos pensamientos una y otra vez, es decir, cuando no rompes el patrón, estás reforzando los programas automáticos inconscientes que tienes. Eso hace que siempre sientas las mismas emociones una y otra vez. Y al hacerse cada vez más fuertes en tu mente, te resulta más difícil deshacerte de ellas.

 

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Cuando la creencia cambia, la percepción también cambia.

Si la percepción cambia, los pensamientos cambian y las respuestas neuroquímicas se transforman. Imagínate que puedes cambiar esas creencias que has heredado, ¿qué serías capaz de hacer?. Imagínate que puedes cambiar tus estados emocionales, ¿cómo te sentirías?.

Como explica el Dr. Joe Dispenza, el “placebo” eres tú. Lo que tu mente cree, tu cuerpo lo crea.

En términos generales, se puede decir que tienes dos mentes: la mente consciente y la inconsciente.

La mente consciente se sitúa en la zona prefrontal del cerebro y, evolutivamente, es la última que se forma. Ahí radica la creatividad, la imaginación. Y también el pensamiento racional.

La mente inconsciente es la más primitiva. Es la que se pone en guardia cuando prevee algún peligro e intenta mantenerte a salvo. En ella residen tus hábitos y también tus programas y patrones de comportamiento. Y la mayor parte de esos programas y patrones se generan en los primeros años de tu infancia. Es en esos años en los que se forja tu personalidad.

El desarrollo de la infancia es muy importante para conformar la persona que serás a medida que creces. Las creencias de la familia, los valores que te inculcan, el lenguaje que utilizan, todo lo que tú ves y oyes es lo que vas a repetir casi de manera automática. Por eso tus creencias son también parte de esa programación inconsciente.

Si tu programación tiene un marcado carácter negativo, te está generando limitaciones. Es decir, te está poniendo palitos en las ruedas. Y, a la larga, eso afectará a tu salud emocional. Si no haces nada para evitarlo y se repite constantemente a lo largo de tu vida, te acabará afectando también a tu salud física.

Estoy segura que sabes lo que es el malestar psicosomático: por ejemplo, esos dolores de cabeza, de estómago, espalda o, incluso, insomnio que se sufre sin tener una evidencia física real. Comienzas teniendo un dolor que, si persiste en el tiempo, puede convertirse en crónico y evidente.

 

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Puedes reprogramar tu mente y cambiar tus creencias limitantes.

Tú puedes tomar la decisión de reescribir los programas que te crean autosabotaje y malestar. Porque eres tú, y sólo tú, quien crea la realidad en la que vives. Con tus decisiones y con tus acciones.

Ésta es la base en la que se sustenta Imagínate que puedes, el libro que he publicado recientemente y que, más que un libro, es una guía práctica basada en experiencias propias, conocimientos psicológicos y avances neurocientíficos.

Todos tenemos herencias emocionales y yo, por supuesto, no soy la excepción. Las historias de mi familia, bastante contrapuestas, tuvieron un resultado. Todo lo que yo he sentido y he aprendido a lo largo de mi vida, lo he reflejado para que te sirva de ayuda si te encuentras en situaciones similiares. Te propongo ejercicios y pautas para ayudarte a ser consciente de la herencia que tienes y a dar rienda suelta a ese genio interior que tienes y te hace valorar tus fortalezas.

Cuando pregunto a las personas de mi alrededor cuál es su objetivo en la vida, casi siempre recibo la misma respuesta: SER FELIZ.

¿Por qué entonces hay tantas personas que no lo son? Y lo que es peor, se conforman con “tener la vida que les toca”.

Tú has venido a este mundo a ser feliz. No dejes que nadie te diga lo contrario.

Una de las mejores cosas que tienes como ser humano es la imaginación.

Todos los expertos en Neurociencia están de acuerdo en el poder de la imaginación y la visualización.

Si quieres hablar en público y eso te genera ansiedad, visualízate haciéndolo. Imagínate que puedes hacerlo y visualiza cómo hablas, cómo gesticulas, las palabras que dices, el tono de tu voz. Y no sólo éso. Imagina cómo es el entorno. Qué personas hay. Visualiza en tu mente la expresión de sus caras mientras te escuchan. Y hazlo con el resultado que tú quieres obtener.

Cuando imaginas algo de una forma diferente, en tu mente se registra un pequeño cambio que hace que actúes de manera distinta. Así que, cuando te encuentras en la situación real, tu cerebro primitivo, ese que quiere protegerte a toda costa, analiza los recuerdos buscando resultados conocidos. Y en tu histórico aparece que tu mente ya ha vivido esa circunstancia y ha salido bien parada. Así que se relaja y te envía mensajes positivos.

Decía Louis H. Hay en uno de sus libros que creas un mundo nuevo y diferente en el mismo momento en el que lo estás imaginando.

Así que imagínate que puedes hacerlo y ¡hazlo! porque como decía Walt Disney, Si puedes imaginarlo, puedes hacerlo”.

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