La Mejor Técnica Para Conseguir Tus Objetivos

(A no ser que prefieras una patada en el culo …)

Cuando comienzas un nuevo proyecto, estás llena de ilusión y expectativas. Y te montas una película de cómo irá todo, lo que vas a hacer, los propósitos y objetivos que tienes,…

Estoy segura que eso mismo hiciste cuando comenzó el año. ¿A que sí? Piensas aquello de “Año nuevo, vida nueva”. Sobre todo si el año que has tenido y ya queda atrás no ha sido todo lo bueno que hubieses deseado. Así que te pones manos a la obra y decides que ya va siendo hora de quitarte de encima todo el lastre y vas a ser una mujer nueva.

Te planteas entonces cosas como aprender inglés, ir al gimnasio, hacer dieta, dejar de fumar, … Vamos, ¡lo típico!

Aunque, tal vez, tú seas de esas mujeres más atrevidas y comprometidas y te hayas decidido a terminar aquellos estudios que dejaste a medias. O que, de verdad, este año vas a buscarte otro trabajo que te guste más y en el que te sientas mejor y más realizada, … ¿Por qué no?

Y como, según dicen por ahí, para conseguir tus objetivos hay que ponerse plazos, y estás totalmente segura a hacer esos cambios, te compras una bonita y flamante agenda en la que apuntar todos y cada uno de los compromisos adquiridos, todos los pasos que vas a dar y en qué momento, las citas, los recordatorios de tareas, …

¡Es fantástico! Ya tienes el primer punto de tu lista para no olvidar hacer nada.

Lo malo es que lo primero que tienes que hacer cada día para ponerte en marcha y conseguir tus objetivos se te olvida ya el primer día que tienes que cumplirlo: mirar la agenda. Y ¡claro! No miras lo que tienes programado y vuelves otra vez a hacer las cosas a salto de mata.

Pero tú sabes que, si te has decidido a cambiar, hay cosas que tienes que hacer sí o sí.

Y en el preciso momento en el que vas a coger la bolsa de gimnasio o a rehacer aquel curriculum que tienes de hace un montón de años, te llama una amiga y te propone ir a tomar unas cervezas.

Y te dices “Salgo con Fulanita que seguro que está depre. Cuando vuelva me pongo”. O “no pasa nada… al gimnasio puedo ir mañana. Sí, sí. Mañana será lo primero que haga…”.

Y llega mañana, y encuentras que hay algo que no habías visto y es urgente que lo hagas. O eso te dices a ti misma.

Así que sigues posponiendo aquello que te habías propuesto y “comprometido” a hacer. Y al paso de los días y los meses te sientes mal porque este año tampoco vas a conseguir tus objetivos propuestos.

Eso da lugar a pensar cosas como que no sirves para nada o que no eres capaz o no tienes lo necesario.

Me gustaría que vieses esta divertida charla de Tim Urban en la que te cuenta la realidad de por qué postergas las cosas que sabes que tienes que hacer para conseguir tus objetivos.

 

¿Qué te ha parecido? ¿Te has identificado con algunas de las cosas que cuenta? Seguro que sí.

Postergar las cosas para otro momento es algo que no te pasa a ti sola.

Tiene bases científicas y emocionales.

A tu cerebro le encanta la recompensa inmediata. Y, claro, los cambios no se hacen de un día para otro. No puedes ver resultados a muy muy corto plazo. En este interesante artículo  vas a comprender mucho mejor cómo funciona tu cerebro en eso.

A nivel emocional las raíces son algo más profundas. ¿Por qué? Probablemente porque vienen dentro de la mochila que cargas a tu espalda y que tienen que ver con tus creencias.

Sencillamente no confías en ti. Tienes miedo.

Por eso necesitas a alguien que te haga ver que puedes hacerlo. Que tienes todo lo necesario para conseguir tus objetivos. Que sólo tienes que tener un poquito más de confianza en que puedes conseguirlo.

O sea, que necesitas una patada en el culo para no seguir haciendo la técnica del avestruz. 

Un empujón que te ilumine el camino y te haga superar el pozo del victimismo en el que te has metido. Porque es sólo eso: te sientes una víctima de tus propias circunstancias.

Pues existe una técnica para ayudarte a ponerte en marcha en aquello que te has propuesto. Está basado en método japonés Kaizen (justamente tengo un programa con el mismo nombre 😊). En este video está muy bien explicado el método.

 

 

Si haces las cosas pasito a pasito seguro que no te agobias pensando en todo lo que te queda por alcanzar, ¿verdad?

Pero aún hay más. Porque como te decía existe una técnica basado en ese método Kaizen.

La técnica de un minuto

Consiste en que te plantees cualquier cosa que quieras hacer y que la hagas únicamente durante 1 minuto.

Fácil,¿no?

¿Te has propuesto remodelar tu historial de trabajo? Ponte a rehacerlo durante 1 minuto.

¿Quieres hacer flexiones para estar más en forma? Vale. Ponte a ello sólo un minuto.

Seguro que piensas “menuda tontería; ¿cómo voy a conseguir algo en un minuto?”  Pues sí. Tienes toda la razón.

Pero ahí está lo bueno de esta técnica.

Y es que, quién se pone a hacer algo y le dedica únicamente un minuto? Con solo abrir el ordenador y buscar el archivo ya ha pasado ese tiempo…

Tu cerebro piensa que puede hacerlo porque sólo le va a llevar un minuto. Pero una vez estás haciéndolo dejas de controlar el tiempo. Y le dedicas algo más. Y ese algo más es lo que te llevará a conseguir tus objetivos.

¿No me crees? Pues te reto a que lo hagas….

¿Te atreves a probar? ¿O necesitas una patada en el culo?

 

 

 

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