No Contrates A Un Coach Sin Saber Ésto Antes

Si estás cansada de la misma rutina de siempre y estás dispuesta a plantarte y ser tú quien decida tu destino, tal vez te has planteado solicitar la ayuda de un coach profesional. Si es así, es necesario que sepas primero a qué te enfrentas porque alcanzar la felicidad, duele.

Quiero contarte una historia. Tal vez te suene. Quizás conoces a alguien así.

Es la historia de Merche. Una mujer de 39 años. Inteligente, guapa, con un buen trabajo, una familia genial. Vive en una bonita casa. Tiene amigos. Y… no es feliz!

Cuando era más joven tenía ideales. Quería comerse el mundo. Luchaba por lo que quería y era capaz de sacrificar horas de sueño por alcanzar sus objetivos.

Un día conoce a alguien. Se enamora. Comienza un sueño. Una carrera de fondo en la que parece que todo la lleva a una meta que ella toma como suya.

Y, de repente, después de mucho tiempo, despierta y se da cuenta que la vida que tiene no es como la había soñado.

Su vida en pareja no es como pensaba. Su trabajo no le motiva. Siente que los años, la vida, se le escapa y no consigue retener nada que le haga feliz. “Qué me pasa?

no contrates a un coachComienza a leer artículos, blogs y libros de coachs y psicólogos que dicen que hay algo más ahí afuera. Que ser feliz es posible. Sólo es cuestión de ponerse a ello.

Pero ella siente que cambiar ahora es complicado. Lleva tiempo que no tiene. Y no se siente con fuerzas de hacerlo sola. Por todo lo que ha ido leyendo cree que un profesional, un coach, puede ayudarla a superar su malestar. A ser consciente de lo que puede hacer para sentirse mejor. Pero eso cuesta dinero.

Lleva tantos años llevando la rutina de su vida que no sabe por dónde empezar a cambiarla. Tampoco sabe qué quiere cambiar. Sólo sabe que no es feliz. Y se siente culpable porque no debería pensar así. Pero, qué puede hacer? 

Ha intentado hablarlo con su pareja, pero siente que no le comprende. Le dice que piensa tonterías. “Tienes una buena vida. Qué más quieres?”.

Se levanta cada mañana con desgana. Sintiendo que el día le pesa como una losa. Va a su trabajo. Habla con sus compañeros. Ve a sus amigos. Sale a cenar alguna noche con su pareja, cuando puede dejar a su hijo con su madre…

Todos los días la misma rutina. La misma infelicidad.

Un día se decide. Piensa que ya tiene suficiente. Que no soporta más sentirte mal. Ya tiene bastante de estar desmotivada. Que ya es suficiente de no ser feliz.

Y decide salir de la queja. Dar un paso fuera de esa zona que tan bien conoce y tomar las riendas. Ha leído sobre eso. Le han dicho que es posible. Y se genera en ella un cosquilleo que, intuye, que la lleva a algo nuevo, algo hermoso. Algo tan desconocido como excitante. A esa persona a la que está a punto de conocer. A su nuevo yo.

Asiste a un seminario sobre desarrollo personal de un coach que sigue en sus redes sociales. Y allí se da cuenta que no está sola. Hay otras personas que se sienten igual que ella. Y que, como ella, quieren algo más de su vida.

Y continúa leyendo todo lo que cae en sus manos sobre desarrollo personal. Sigue a las personas que saben qué puede hacer, a quién puede acudir y, al final, se decide. Busca, se informa y, por fin, habla con un coach para que la ayude.

Y grita: “Quiero reinventarme a mi nuevo yo”.

Fantástico! Está en camino. Guau!

Y entonces comienza un camino de interiorización. Empieza a ahondar en su interior. Se da cuenta de todo lo que le viene del pasado. De lo profundo y arraigadas que tiene algunas de sus creencias. Es capaz de pararse a analizar esos pensamientos negativos y recurrentes que tiene y que le hacen ser infeliz.

Pero ahora le ocurre algo que la paraliza: se siente mal.

Tiene un profundo dolor interior. Algo que llama a su vocecita. A esa parte de su mente que quiere protegerla de todo mal.

“Cómo es posible? Quiero dejar de sentirme mal y ahora me siento aún peor que antes. Qué está pasando?”

Esa vocecita le dice que se está haciendo mucho daño. Que todo lo que creía conocer ya no tiene razón de ser. Le duele el corazón. Y el estómago. Le da vueltas la cabeza. “Cómo puedo estar tan mal?”.

Ahora duda de todo lo que, para ella, antes era cierto. Le han aflorado pensamientos, sucesos de hace años y que le han dejado un mal sabor de boca. Llora, grita, pelea.

Y, de repente por fin, llega la catarsis.

Ha ocurrido el clic. La transformación. Y todo empieza a estar claro. Se da cuenta de muchas cosas que antes ni siquiera se planteaba. La rutina de su vida le había hecho pasar de puntillas por sus sentimientos.

Ahora ya sabe por qué no es feliz. Se da cuenta de que todo está en su mano. Ella y sólo ella puede hacer que su vida cambie. Únicamente tiene que dar el paso. Cambiar su actitud.

Y se plantea tantas cosas que la gente que le rodea comienza a verla como un bicho raro. Incluso le dice que si estas tomando “algo”.  Pero ella sabe cuál es el camino. Y cómo empezar a tener la vida que quiere. La que soñó.

Algo de esta historia te resuena?

Cuando decides tomar el camino que te lleva a tu felicidad, nadie te cuenta que esa senda que vas a recorrer puede ser larga y dolorosa. Es posible que ni siquiera tu coach lo haya hecho. Y no porque no quiera que lo sepas, sino porque forma parte del proceso. Ahondar en tus sentimientos y en tus creencias, y darte cuenta de lo que, en realidad, te está molestando puede ser doloroso.

Y, lo mismo que alguien que pasa por un proceso de desintoxicación, tienes que estar siempre al loro porque en cualquier momento puedes tener un bajón. Tienes que estar pendiente y siempre defendiéndote de tus pensamientos negativos y de esa voz que te dice que estás mejor sin hacer tanto esfuerzo.

La reinvención es dura. Pero la compensación es inmensa.

Llega un momento en el que todo te importa tres pares de narices. Un momento en el que te das cuenta que has estado viviendo en la inopia y que te enfadabas por tonterías. Que la gente que creías que era importante, en realidad, no lo es tanto. Has estado dependiendo de tu entorno, dejando que decidieran por ti. Y ahora eres autosuficiente, independiente. Una persona autónoma. Un ser nuevo con todas las letras.

Eres TÚ y antes eras lo que los demás querían que fueras.

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